
De "El Crepúsculo de la tarde"
Recógete, alma mía, en tan grave momento
y ciérra tus oídos a ese desbordamiento.
Es la hora en que todos los enfermos se agravan
La oscura noche cógelos de la garganta; acaban su destino
y hacia el común abismo van;
el hospital se llena de suspiros - No habrán de volver
a buscar la sopa perfumada; junto al fuego, de noche, cerca
de un alma amada.
Aún los más de entre ellos jamás han conocido del hogar
la dulzura, y jamás han vivido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario